
El misterio sobre las causas de la muerte de los dos ancianos olvidados por el responsable de un geriátrico en Ciempozuelos continúa. Aunque la autopsia ya ha concluido que los dos hombres, de 83 y 87 años, murieron de una parada cardiorrespiratoria, el Instituto Anatómico Forense ha pedido más tiempo al juzgado para esclarecer la causa que la provocó. Aún no se ha podido establecer la relación entre el tiempo que permanecieron en la furgoneta -unas 10 horas- y su muerte.
La magistrada del juzgado número 6 de Valdemoro tomó declaración ayer a Luis Miguel Aranda, director del geriátrico Virgen del Consuelo y responsable de haber olvidado a los ancianos. Aranda, que ha reconocido ser el culpable de este trágico descuido, se enfrenta a dos delitos por homicidio imprudente. "Lo que me ha ocurrido es inexcusable, solo diciendo la verdad puedo defenderme", dijo Aranda por teléfono tras su declaración.
El responsable del geriátrico quedó en libertad ayer porque la juez considera que no hay riesgo de fuga ni de destrucción de pruebas. El juzgado ha iniciado los trámites para ofrecer a las familias de los fallecidos la posibilidad de emprender acciones legales, aunque por el momento ni siquiera han presentado denuncia. Los familiares cobrarán una indemnización del seguro obligatorio por responsabilidad civil que tenía el centro.
"No me preocupa lo que me pueda pasar, sino el dolor que he causado a las familias"
Luis Miguel Aranda responde a la prensa a su llegada al Juzgado de primera instancia de Valdemoro para prestar declaración.
La jueza está a la espera de recibir los correspondientes informes forenses y citará a declarar a los familiares de las víctimas y a empleados del centro geriátrico de la Residencia Virgen del Consuelo de Ciempozuelos (Madrid), en el que trabaja el acusado, según ha informado el abogado de Aranda. El abogado ha señalado que la instrucción continuará con los "trámites habituales", aunque ha afirmado que Aranda podría enfrentarse a una pena de cárcel de entre uno y cuatro años.
Por su parte, Luis Miguel Aranda ha dicho, a su llegada al juzgado, que no hay "nada" que le pueda tranquilizar por el "dolor" que ha causado a las familias y a sus compañeros de trabajo tras el suceso. El acusado ha afirmado que no le preocupa la decisión que pueda adoptar la justicia, sino el "dolor" que ha causado a su familia, a las familias de los fallecidos y a sus compañeros de trabajo.
"No me preocupa lo que me pueda pasar, sino el dolor que he causado a las familias (de los ancianos), a mi familia y a la gente que trabaja conmigo, que hacen un buen trabajo y que por cosas de estas se empaña", ha manifestado ante la prensa.
Visiblemente afectado por lo ocurrido, Aranda, que el día del suceso cumplió 47 años, ha señalado que no hay "nada" que le pueda tranquilizar, aunque ha agradecido a las familias de los fallecidos que no hayan denunciado la muerte de los dos ancianos y las muestras de cariño que le han brindado desde el pasado sábado. No obstante, ha asegurado que a quien hay que apoyar es a las familias de los dos ancianos porque, en este caso, él no es la "víctima", sino el "culpable".
"Estoy afectado y mal de ánimo, pero yo soy el responsable de esto, y a quien hay que apoyar es a los familiares de los ancianos", ha concluido. Luis Miguel Aranda, codirector del geriátrico Virgen del Consuelo, ubicado en Ciempozuelos (Madrid), fue detenido el pasado sábado y, tras ser procesado, fue puesto en libertad al reconocer los hechos, tener arraigo en la zona y no haber riesgo de fuga.