
Fuente: ABC.es
La inmobiliaria compró dos millones de metros cuadrados en la localidad
La inmobiliaria Bitango pagó comisiones millonarias por la compra de suelo en Ciempozuelos. Lo reconoció ayer su administrador único, Jesús Rey, ante el juez del caso Ciempozuelos, Teodoro Molino Tejedor. Esas comisiones fueron a parar a cinco sociedades relacionadas con tres de los empresarios imputados por el juez: Francisco Javier Marazuela y Manuel Ramón Martín Peña, amigos reconocidos de los ex alcaldes socialistas Pedro Torrejón y Joaquín Tejeiro, y Juan Ángel Muñoz García, asesor fiscal de Torrejón.
Tanto las investigaciones de la Fiscalía Anticorrupción como la acusación particular del PP consideran que estas tres personas son los testaferros de los dos ex regidores.
Según explicaron ayer los letrados de la defensa y la acusación, el administrador de Bitango, empresa que acumula hasta 225 expedientes sancionadores de la Comunidad por fraude y sobreprecio, compró cerca de dos millones de metros cuadrados de suelo en la localidad entre 2004 y 2006. En todos los casos lo hizo con la ayuda de Marazuela o de alguna de las sociedades que colaboraban con éste, como Urbego. La comisión oscilaba entre el 3% y el 5% del coste final del suelo.
"Marazuela indicaba el suelo que había que comprar y utilizaba diferentes empresas para recibir el cobro de comisiones", explicó a las puertas de los juzgados de Valdemoro el asesor jurídico del PP, Salvador Victoria, quien señaló que las empresas perceptoras de dichas comisiones están "estrechamente ligadas" a los ex alcaldes. Varias de las facturas emitidas por dicha "labor de mediación" en la compra de suelo se encontraron en el ordenador de Tejeiro.
Unas 20 personas increparon a Jesús Rey a su salida de los juzgados. Eran dueños de las viviendas promovidas por Bitango en Arroyomolinos. Llevan varios años pagando pero aún no han recibido sus casas.
Fuente El Pais
Se cuentan por miles los afectados de un presunto megafraude con viviendas protegidas en el suroeste de Madrid protagonizada por la promotora Bitango, relacionada con el escándalo del Ayuntamiento de Ciempozuelos, según constatan los perjudicados por la compañía en su foro www.afectadosbitango.com y demuestran en contratos de compraventa a los que ha tenido acceso este diario. En los contratos mencionados, Bitango expone que la parcela ha sido adquirida a Edificaciones Tifan, propiedad del imputado en el caso Malaya de Marbella, Fidel San Román. Otras empresas de los San Román, tal que Sanedi o Edisan, intervienen como constructoras de los desarrollos.
El presunto fraude consiste en vender casas calificadas como vivienda protegida básica (vppb) sin que los compradores sepan que son protegidas ni conozcan las cláusulas a las que están sometidas. Según declaraciones de un comprador, al menos dos inmobiliarias, Casmar y Promovid, son las encargadas de vender los pisos y chalés “sin especificar en ningún momento la calificación de esas propiedades”. Rápidamente, una vez recibida la señal, transfieren el resto de la gestión a Bitango. El régimen de compra es de autopromoción, es decir, los compradores se promueven sus propias casas pero es Bitango quien gestiona los desarrollos, por lo que cobra un 15% del valor de la vivienda. “Algo que no debería ser así, ya que en el precio de la vpp ya está incluida la gestión”, afirman.
Las viviendas afectadas superan las 2.300, repartidas entre Móstoles, Arroyomolinos, Ciempozuelos, Valdemoro, Fuenlabrada, Leganés y Getafe. Los afectados consultados matizan, no obstante, que “en las últimas promociones están puliendo los contratos y sí están informando de que se trata de vivienda protegida, pero siguen cobrando por la gestión”.
Sin embargo, hay quienes han llegado a pagar hasta 16 millones de las antiguas pesetas en dinero B, porque han comprado después de pasar por segundas y terceras transferencias. Esto es así “porque tú puedes comprar y vender vivienda protegida sin problemas, siempre antes de escriturar”, aseguran las fuentes. De este modo, “algunas de estas viviendas protegidas han llegado a costar 55 millones de las antiguas pesetas, cuando el precio del metro cuadrado de la vivienda pública protegida básica en la zona B de la Comunidad de Madrid es de un máximo de 971,91 euros, según el Plan de Vivienda anterior.
Las situaciones en las que se encuentran los afectados, como han explicado a este diario, son de distinta índole. Los hay que tienen un problema porque ya poseían una vivienda protegida y querían comprar una libre y ahora se encuentran con que no pueden vender ninguna de las dos. Otros viven de alquiler porque ya han vendido sus antiguas casas y las nuevas no se han entregado. Incluso, algunas familias han matriculado a sus hijos en el nuevo barrio y no pueden disponer de una vivienda que se ha retrasado, en algunos casos, hasta más de dos años.
Por contrato, quien renuncia a estas casas ha de renunciar también al 20% de lo aportado, aparte de perder el inmueble. “Ninguna vivienda, de ninguna de todas las promociones, se ha entregado en tiempo y forma”, asegura un perjudicado, que detalla que muchos pagos se han realizado sin facturas y que algunas casas han sido entregadas sin cédula de habitabilidad. El gran miedo de los compradores, después de los retrasos, los inumerables pagos y los quebraderos de cabeza que han llegado a romper parejas, es que a raíz de las irregularidades se paralicen las viviendas y se queden sin casa.
“Aquí se está forrando todo el mundo a nuestra costa”, se quejan los afectados, que aseguran que han denunciado el caso al Defensor del Pueblo y a la Dirección General de Arquitectura y Vivienda. Esta última ya ha llegado a tipificar casos particulares de Bitango como "infracción muy grave que podría dar lugar a la imposición de sanciones que van de los 6.001 a los 60.000 euros, más la obligación de reintegrar las cantidades indebidamente percibidas". Por su parte, otros futuros vecinos particulares han iniciado la vía judicial por su cuenta.
Este diario se puso el pasado viernes en contacto con responsables de Bitango y de Arquitectura y Vivienda para recabar información sobre el asunto, sin obtener respuesta alguna.
Cambio de nombre y actividad
Recientemente, Bitango ha cambiado de nombre y de actividad: ahora se llama Grupo Bitango y en vez de gestionar viviendas de protección pública, ha entrado de lleno en la promoción de centros comerciales. Su segundo proyecto, de una superficie de 9.103 metros cuadrados, se ubica en una zona que conoce muy bien: Arroyomolinos. Las residencias sometidas a protección que Bitango ha promovido en esta zona se asientan sobre un vasto terreno que perteneció a la familia Franco. Suelo que Rey compró a Edificaciones Tifán, sociedad del imputado en el Caso Malaya, Fidel San Román.
El nuevo logo de Bitango lleva por lema “tu tranquilidad, nuestro compromiso”. Slogan que no comparten los más de 2.000 afectados por esta gestora de viviendas protegidas. Aparte de esta actividad y su reciente incursión en los centros comerciales, el responsable de esta sociedad, Jesús Rey, opera en el sector de las instalaciones deportivas a través de Bitango Ocio. Su esposa, Lucía Bouzas, posee una aerolínea privada, Air Miña Reina, y gestiona junto con su hija, Marta Rey Bouzas, la fundación de arte gallego Feima.
Fuente: El confidencial
